En una estación de servicio ocurren cientos de interacciones diarias que parecen simples, pero detrás de cada una hay concentración, seguridad y manejo emocional.
Los pisteros no solo despachan combustible: gestionan riesgos, atienden dudas, acompañan al consumidor y lidian con personas que llegan apresuradas, preocupadas o distraídas.
Tanto Breydel Corrales, de Bomba La Salle, como Massiel, de Gasolinera Sky, coinciden en que el mayor reto es la comunicación. Muchos clientes no expresan con claridad lo que necesitan, lo que puede generar confusiones o errores operativos. Una comunicación directa, no usar el celular, escuchar indicaciones y pedir los servicios de manera clara facilita el trabajo para ambas partes.
Lo que no se ve: los retos silenciosos del día a día
La carga emocional que implica atender a clientes con prisa, molestia o estrés es uno de los desafíos más frecuentes.
Breydel lo resume así: “Cuando el cliente no expresa con claridad lo que quiere, el servicio se complica. La comunicación directa ayuda a todos.”
Aun así, muchos pisteros coinciden: un cliente respetuoso y paciente puede transformar por completo el día.
El poder de la buena comunicación
Una estación de servicio funciona mejor cuando existe comunicación clara, respetuosa y directa. Entre las prácticas que los propios pisteros recomiendan están:
- Evitar el uso del celular durante el servicio.
- Mantener la ventana abierta y escuchar las indicaciones.
- Confirmar si se necesitan servicios adicionales.

Breydel es enfático:
“Me gustaría que el cliente sea claro al solicitar un servicio. Así todo fluye mejor para todos.”
Las malas interpretaciones o la falta de claridad han provocado momentos difíciles: discusiones, reclamos innecesarios e incluso riesgos operativos por no seguir indicaciones sencillas.
La actitud también impacta: emociones en el servicio
La jornada emocional de un pistero puede cambiar según la actitud del cliente.
Breydel lo explica con sinceridad:
“Las emociones se pegan. Si un cliente llega enojado, muchas veces le pasa a uno el enojo… o la alegría.”
La empatía no siempre es un gran gesto: puede ser mirar a los ojos, saludar, no levantar la voz y entender que la otra persona también está bajo presión.
Massiel, de Gasolinera Sky, lo sintetiza muy bien:
“Que sean amables, que nos indiquen lo que realmente ocupan.”
Seguridad: responsabilidad compartida
La seguridad en una estación depende tanto del personal como de los usuarios. Entre los comportamientos que más riesgos generan, los pisteros mencionan:
- Encender cigarrillos o manipular objetos inflamables.
- Mantener el motor encendido durante el despacho.
- Usar el celular cerca del dispensador.
- Mover el vehículo antes de tiempo.

Estos actos parecen menores, pero ponen en riesgo a todos.
Una invitación a la conciencia ciudadana
Llenar el tanque es un acto cotidiano, pero hacerlo con respeto, empatía y atención transforma la experiencia y fortalece la seguridad de todos.
Los pisteros realizan un trabajo esencial y altamente delicado. La próxima vez que visites una estación de servicio, recuerda que al otro lado hay una persona que cuida tu seguridad, te atiende y te acompaña en tu día a día.
Porque en las estaciones de servicio, la inteligencia emocional también es parte del combustible que nos mueve.



