Cuando un consumidor llega a una estación de servicio, pocas veces imagina que detrás de cada bomba, cada turno y cada sonrisa hay una historia de sacrificio, familia y trabajo duro. En Costa Rica persiste la idea de que estas operaciones pertenecen a grandes fortunas, pero la realidad del sector es otra: la mayoría de las estaciones son negocios familiares levantados desde cero por emprendedores locales.
Una de esas historias es la del Servicentro Río Claro, en la Zona Sur del país. Allí, la familia Campos ha construido no solo un emprendimiento, sino un legado que se transmite con valores, humildad y visión de futuro.
Un legado construido con trabajo y fe
Al frente del proyecto está don Elian Campos, un empresario de corazón sencillo y convicciones firmes. Su filosofía es clara: “El negocio crece si crecemos como familia.”
Para él, este emprendimiento no nació de la abundancia, sino de 75 años de esfuerzo constante, disciplina y responsabilidad. “De la mano del Señor he podido salir adelante y así darlo a mis hijos. Hoy ellos son quienes llevan el legado”, comenta con orgullo.
Sus hijos Andrea, Andrés y Sofía asumieron la administración y la operación diaria, demostrando que el trabajo conjunto es la clave para que un negocio familiar se mantenga firme incluso en un sector tan exigente como el de los combustibles.

Más que despachar combustible: el corazón de un negocio familiar
Administrar una estación de servicio es mucho más que llenar tanques. Es cumplir regulaciones estrictas, garantizar calidad y seguridad, coordinar turnos, manejar inventarios, atender proveedores y cuidar la experiencia del cliente. Es estar presente, resolver emergencias, anticipar problemas y tomar decisiones que afectan el sustento familiar.
Como explica Andrea, la fortaleza del negocio está en mantener sus raíces:
“Muchos no saben que detrás de cada estación hay una familia que apuesta por el empleo local y por un servicio responsable.”
Por su parte, Sofía visualiza el futuro con una mezcla de modernización y tradición:
“Queremos honrar lo que nos enseñó papá, adaptarlo a las nuevas realidades y seguir innovando.”
Ambas coinciden en que el compromiso con la comunidad, el trato cercano y la eficiencia son pilares para sostener el legado familiar.

El verdadero rostro del sector combustible
Historias como la de la familia Campos revelan algo esencial: detrás de cada estación de servicio hay personas reales, no magnates. Hay familias que madrugan, que asumen riesgos, que generan empleo y que se esfuerzan por ofrecer un servicio seguro y de calidad a su comunidad.
Desde la Cámara de Empresarios del Combustible reafirmamos la importancia de visibilizar estas historias. Son ellas las que muestran la verdadera esencia del gremio: familias emprendedoras que trabajan por el país desde la trinchera del esfuerzo diario.
El Servicentro Río Claro es un ejemplo vivo de que el sector avanza no por grandes capitales, sino por el compromiso, la humildad y la visión de futuro de quienes lo conforman.






