Conflicto en Venezuela y el mercado petrolero: ¿habrá impacto en el precio de los combustibles en Costa Rica?

Los recientes acontecimientos políticos y geopolíticos en Venezuela han vuelto a colocar al petróleo en el centro de la agenda internacional. A comienzos de enero de 2026, una operación militar liderada por Estados Unidos resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, quien fue trasladado a territorio estadounidense para enfrentar cargos federales relacionados con narcotráfico. Este hecho ha desencadenado un intenso debate global sobre su legalidad, soberanía y efectos en la región.

Aunque el conflicto se desarrolla fuera de nuestras fronteras, el tema no es ajeno para el consumidor costarricense. Costa Rica importa la totalidad de los combustibles que consume, por lo que cualquier variación en los precios internacionales del petróleo puede trasladarse, directa o indirectamente, al precio final que pagan los usuarios en las estaciones de servicio.

¿Por qué reaccionan los mercados ante lo ocurrido en Venezuela?

Según explicó José Miguel Masís, director ejecutivo de la Cámara de Empresarios del Combustible, “el mercado petrolero es altamente sensible a la incertidumbre geopolítica. Conflictos, intervenciones o cambios inesperados en la oferta estimulan movimientos inmediatos en los precios, aun cuando no exista una afectación directa en la producción mundial”.

“Prueba de ello fue el leve repunte registrado tras conocerse los hechos en Venezuela, cuando el precio del barril pasó de aproximadamente 56 a 58 dólares. Se trata de una variación moderada, más asociada a la reacción de los inversionistas y a la expectativa del mercado que a un cambio estructural en la producción mundial”, señaló Masís.

Perspectiva internacional: ¿qué esperar para 2026?

De cara al 2026, las proyecciones internacionales mantienen la expectativa de que el mercado petrolero operará dentro de una banda relativamente estable, con precios oscilando entre los 60 y 70 dólares por barril, siempre que no se presenten eventos adicionales que afecten la producción o la oferta global.

En cuanto a la tendencia de compra de combustibles en los mercados internacionales entre los años 2015 y 2025, los productos que han mostrado una evolución favorable al alza son la gasolina Ron 95, con un crecimiento del 6% anual, seguida por el diésel con un 3% por año. Por su parte, la gasolina Ron 91 ha registrado una ligera tendencia a la baja durante ese mismo periodo muy al ras de cero.

Asimismo, de acuerdo con los análisis realizados por la Cámara de Empresarios del Combustible, con base en datos de la Refinadora Nacional de Petróleo, se determina que la tendencia de compra de los productos durante los últimos 4 años se ha mantenido relativamente estable. En este sentido, la gasolina Súper Ron 95 presenta un crecimiento del 4%, seguida del diésel con un 3%, mientras que la gasolina Ron 91 muestra una leve disminución del 1% anual.

Fuente: Cámara de Empresarios del Combustible (datos estadísticos basados de Recope)

Este comportamiento responde posiblemente a factores puntuales entre los consumidores finales, como la adquisición de nuevos modelos de vehículos y la preferencia de utilizar gasolina super antes que la regular, y por otra parte la tendencia de convertir vehículos a consumo de Gas Licuado de Petróleo como alternativas de consumo más económicas.

Bajo este panorama, no se proyecta un retorno a precios cercanos a los experimentados anteriormente. Por el contrario, las condiciones del mercado internacional apuntan a un comportamiento controlado, lo que favorece la estabilidad de los precios locales.

Llamado a la calma y al consumo responsable

Ante este escenario, la Cámara de Empresarios del Combustible hace un llamado a la calma. Masís también aseguró que “el abastecimiento de combustibles en el país siempre ha mostrado mucha estabilidad y no se prevén interrupciones”.

La recomendación para los consumidores es mantener un consumo responsable, preferir estaciones de servicio afiliadas a la Cámara, realizar un adecuado mantenimiento de los vehículos y aplicar prácticas de conducción eficientes, que contribuyen tanto al ahorro como a la seguridad.