Diésel más limpio: el cambio silencioso que respira Costa Rica

Aunque se trata de un cambio implementado hace más de una década, la reducción del azufre en el diésel continúa siendo un tema que muchos consumidores desconocen y que sigue teniendo impacto directo en la calidad del aire, el funcionamiento de los vehículos y el ambiente.

Hoy, cuando se habla de calidad del combustible, tecnologías más limpias y protección de los motores modernos, entender qué significa el “Diésel 50” y por qué Costa Rica redujo el contenido de azufre sigue siendo relevante para los usuarios.

Cuando se habla de combustibles en Costa Rica, la atención suele centrarse en el precio. Sin embargo, uno de los cambios más importantes en la calidad del diésel ocurrió casi en silencio: la reducción del contenido de azufre.

El Reglamento Técnico Centroamericano históricamente permitió contenidos de azufre significativamente superiores a los estándares actuales utilizados en Costa Rica. Mientras en algunos mercados de la región todavía se comercializan combustibles con mayores concentraciones de este elemento, nuestro país utiliza diésel con un máximo de 50 ppm (partes por millón), alineado con estándares internacionales de combustibles más limpios.

Pero ¿qué significa esto? Las siglas “ppm” corresponden a “partes por millón” y se utilizan para medir la cantidad de azufre presente en el combustible. Entre menor sea el número, más limpio es el diésel y menor es el impacto ambiental que genera.

El azufre está presente naturalmente en el petróleo, pero al quemarse dentro del motor produce emisiones contaminantes asociadas al smog, la lluvia ácida y diversos problemas respiratorios. En términos simples: a mayor contenido de azufre, mayor contaminación.

Costa Rica dio un paso importante en 2011 con la introducción del llamado “Diésel 50”, reduciendo significativamente el contenido de azufre respecto a años anteriores y avanzando hacia combustibles de mejor calidad ambiental.

Este cambio no solo benefició al ambiente. Los motores modernos incorporan sistemas electrónicos, filtros y tecnologías de control de emisiones que requieren combustibles más limpios para operar correctamente. Utilizar combustibles alterados o de baja calidad puede provocar daños mecánicos, afectar el rendimiento del vehículo e incrementar los costos de mantenimiento.

Precisamente ahí surge una de las principales preocupaciones del sector: el uso de combustibles no regulados o mezclas irregulares con otros derivados. Mientras el diésel regulado en Costa Rica contiene un máximo de 50 ppm de azufre, algunos productos no autorizados pueden presentar concentraciones considerablemente mayores, incrementando la contaminación y afectando directamente el desempeño del motor.

Desde la Cámara de Empresarios del Combustible reiteramos la importancia de abastecerse en estaciones de servicio reguladas y asociadas. Aunque muchas veces el consumidor no lo perciba, la calidad del combustible influye directamente en el aire que respira, el rendimiento del vehículo y la vida útil del motor.